Driussi salvó las papas bajo la lluvia, pero el Monumental despidió al equipo con silbidos y hay miedo por lo que pasó con Quintero: ¿Llega al domingo?

River se sacó la espina en el Monumental pero terminó con la guardia alta. En una noche pasada por agua y marcada por la impaciencia de la gente, el equipo de Eduardo Coudet sufrió más de la cuenta para vencer 1-0 a Carabobo por la segunda fecha del Grupo H de la Copa Sudamericana. El gol del desahogo llegó recién en el complemento gracias a una contra letal comandada por la joya Kendry Páez que Sebastián Driussi canjeó por gol con un derechazo ajustado.
Sin embargo, no todo fue alegría en Núñez. El clima estuvo tenso desde temprano: tras un primer tiempo deslucido y sin ideas, el equipo se retiró al descanso bajo una lluvia de silbidos que bajó desde las cuatro tribunas. La falta de fluidez en el juego y la dificultad para romper el cerrojo venezolano caldearon los ánimos de un Monumental que exigía mucho más en la previa de una semana trascendental.
Lo que más preocupa en el mundo River es el parte médico de cara al domingo. Las alarmas se encendieron por las lesiones de Fausto Vera y Juanfer Quintero, quienes debieron abandonar el campo de juego con molestias físicas. Con el Superclásico ante Boca a la vuelta de la esquina, el Millonario celebra los tres puntos que lo dejan líder de su zona, pero reza por la recuperación de sus figuras para no llegar diezmado a la Bombonera.

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