Un regreso clave para ir a la casa de Neymar pero hay dos soldados averiados que preocupan a todo Boedo.

San Lorenzo encaró este viernes un entrenamiento crucial de cara a su trascendental visita a Brasil para enfrentar al Santos de Neymar, en un duelo por la fase de grupos que marcará el destino del Ciclón en la competencia continental. La gran novedad de la jornada en la Ciudad Deportiva fue el regreso de Malcom Braida, quien se sumó al grupo tras dejar atrás una molestia muscular y asoma como fija para ir desde el arranque. Sin embargo, las alarmas no terminan de apagarse para el cuerpo técnico debido a la situación física de dos piezas clave del once titular.
Tanto Jhohan Romaña como Alexis Cuello arrastran sendas fatigas musculares y debieron entrenarse de manera diferenciada, lo que instaló la incertidumbre en Boedo a pocas horas de armar las valijas. La idea del entrenador es exigirlos a fondo en la práctica matutina del sábado antes del viaje rumbo a territorio paulista, apostando a que la evolución sea favorable para no tener que desarmar la estructura principal en un partido donde no hay margen de error.
El choque del próximo martes ante el Peixe representa un desafío de máxima complejidad para las aspiraciones azulgranas, no solo por la jerarquía del rival, sino por el desgaste acumulado que viene sufriendo el plantel en la doble competencia. Con Braida adentro pero con elctrocardiograma plano esperando por Romaña y Cuello, San Lorenzo define contrarreloj una formación que necesitará estar al ciento por ciento desde lo físico para plantarse con autoridad en una de las paradas más bravas del año.

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