Qué necesita el equipo de Úbeda para no quedarse afuera de los octavos y por qué depende de sí mismo.

Boca Juniors afronta una verdadera final anticipada en la Copa Libertadores este martes en La Bombonera, donde recibirá a Cruzeiro con la obligación imperiosa de enderezar su rumbo en el Grupo D. Tras un comienzo prometedor en la competencia, dos derrotas consecutivas sembraron de dudas el ciclo de Claudio Úbeda, dejando al Xeneize relegado a la tercera posición con 6 unidades, hoy fuera de los puestos de clasificación a octavos de final. El cruce contra el gigante brasileño, que lidera la zona junto a Universidad Católica con 7 puntos, marcará a fuego el destino copero del club de la Ribera.

A pesar de las urgencias y de la nula brecha para los tropiezos, el panorama matemático le sonríe a Boca desde un aspecto clave: sigue dependiendo exclusivamente de sí mismo. La calculadora indica que si el conjunto de Úbeda logra abrochar los 6 puntos en juego que le quedan en el fixture ante Cruzeiro y los trasandinos, sellará automáticamente su boleto a la siguiente ronda como primero del grupo, borrando de un plumazo cualquier tipo de especulación o resultados ajenos en otras canchas.

Sin embargo, el abanico de posibilidades abre la puerta al sufrimiento si los de azul y oro dejan unidades en el camino. Cosechar cuatro puntos podría bastar para clasificar, e incluso un triunfo y una derrota (tres unidades) sostendrían el sueño con vida si el colista Barcelona SC le saca un empate a su rival directo. Lo que está totalmente prohibido en Brandsen 805 es la mediocridad matemática: sumar un solo punto o quedarse con las manos vacías decretará la eliminación inmediata, transformando este martes en una noche de vida o muerte copera.

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