Locura total en el primer banderazo Mundial y el bombo del Tula volvió a latir.

Apenas a dos días del esperado debut de la Selección frente a Argelia por el Mundial 2026, las calles de Kansas City ya vibran al ritmo de los parches y se tiñen de celeste y blanco. Este domingo, una multitud de hinchas argentinos protagonizó el primer gran banderazo en tierras norteamericanas, quebrando la habitual tranquilidad local para dejar en claro que los defensores del título juegan de locales en cualquier rincón del planeta.
La gran previa, que se concentró en la zona gastronómica de la ciudad, fue un auténtico crisol de pasiones albicelestes. Allí se fundieron en un abrazo los compatriotas radicados en Estados Unidos, los que viajaron desde Argentina reventando la tarjeta de crédito y decenas de fanáticos extranjeros rendidos ante la figura de Lionel Messi. El calor de la mejor hinchada del mundo transformó hasta las rejas de un jardín de infantes local en un auténtico alambrado de potrero, decorado de punta a punta con banderas de tres estrellas, escudos de nuestros clubes y gigantografías de Diego y Leo.
Pero el momento que verdaderamente erizó la piel de todos los presentes llegó de la mano de un símbolo sagrado de nuestras tribunas: el histórico bombo del Tula. En manos de Guillermo, y por encargo directo de la familia del legendario hincha fallecido en 2024, el instrumento volvió a latir en una Copa del Mundo para unir los corazones argentinos de cara al duelo del martes en el estadio de los Chiefs. La mejor hinchada del mundo ya ganó en las calles; ahora, el sueño de la cuarta estrella está en marcha.

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