«A río revuelto, ganancia del Chacho»: el juvenil que huye del caos en Brasil y acercaron al Millonario.

En el fragor de un mercado de pases que no da respiro, el teléfono sonó fuerte en los pasillos del Monumental con un ofrecimiento de peso: Álvaro Montoro. La joya tucumana de 19 años, hoy en las filas del Botafogo de Brasil, fue acercada por su representante a River Plate en las últimas horas, convirtiéndose en una opción concreta para inyectarle la creatividad y el vértigo ofensivo que tanto busca el equipo de Eduardo «Chacho» Coudet de cara a lo que viene.
La posible vuelta al país del volante obedece a un trasfondo estrictamente económico e institucional que tiene en vilo al club carioca. El Fogão, sumergido en una crisis de reestructuración de su Sociedad Anónima (SAD) tras el cambio de dueños, arrastra multas y graves deudas con Vélez por la compra del jugador. Ante la inminente amenaza de duras sanciones de la FIFA, los brasileños necesitan descomprimir su plantilla de urgencia, lo que abre una ventana ideal para que el Millonario negocie su salida anticipada pese a tener contrato hasta 2029.
Desde la pizarra, el perfil de Montoro le calza como anillo al dedo a lo que pretende el Chacho. Con roce internacional de Selección (jugó el último Mundial Sub 20) y con 52 partidos en el lomo en el exigente Brasileirao, el juvenil demostró ser polifuncional: puede pararse de enganche clásico o recostarse como extremo, justo el carril que quedó vacante tras la prescindibilidad de Ian Subiabre. Con la carpeta sobre la mesa, ahora la pelota la tiene la dirigencia de Núñez.

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