Tigres le cambió las reglas a River, pide 15 palos verdes al contado y el pase de Angelito está en el aire

Se empantanó la bomba del mercado. Cuando todo indicaba que Ángel Correa se pondría la banda roja, Tigres de México pateó el tablero a último momento y la llegada del delantero a River quedó en la cuerda floja. El conjunto felino cambió las condiciones pactadas y ahora exige el pago al contado de la cláusula de rescisión: 15 millones de dólares, ni un peso menos.
La dirigencia encabezada por Stefano Di Carlo estaba dispuesta a romper el chanchito para darle el gran gusto al Chacho Coudet, pero la ingeniería financiera contemplaba llegar a esa fortuna mediante objetivos cumplidos. Esta repentina inflexibilidad de los mexicanos volvió la operación a foja cero, y ahora en los pasillos del Monumental evalúan si vale la pena hacer semejante esfuerzo económico o si se bajan definitivamente de la mesa.
Mientras tanto, el clima en Monterrey está que arde. El atacante de 31 años se plantó y no se presenta a entrenar para forzar su salida, una postura que desató la furia total de los hinchas de Tigres. La hostilidad llegó a un punto tan crítico que la familia del jugador recibió amenazas, obligando a su esposa a cerrar sus redes sociales en medio de un tire y afloje que promete capítulos de máxima tensión.

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