Nadie apostaba por él, se comió la cancha y hoy es la máxima obsesión del nuevo River: el crack que enloquece al Monumental

Tomás Galván se consolidó como la pieza inamovible del mediocampo de River Plate en este 2026, convirtiéndose en el jugador de campo con más presencias en lo que va del año. Tras despacharse con un doblete para liquidar el 3-1 ante Independiente Rivadavia, el volante revalidó su rol de «rueda de auxilio» en un equipo plagado de figuras, acumulando 35 presencias sobre 38 partidos posibles y siendo titular indiscutido para los tres técnicos que pasaron por el banco de Núñez en la temporada.

A sus 26 años, y luego de curtirse a préstamo en clubes como Defensa y Justicia, Colón, Tigre y Vélez, Galván regresó al Millonario con una madurez táctica que lo hizo ganarse el puesto con Marcelo Gallardo, mantenerse como pilar bajo el mando de Eduardo Coudet y ser hoy una fija en el incipiente ciclo de Leonardo Ponzio. Las estadísticas respaldan su titularidad absoluta: 2.537 minutos en cancha, 86% de efectividad en los pases, 58% de duelos ganados, cinco goles y tres asistencias.

En un plantel que cortó tickets sumando estrellas de la talla de Thiago Almada, Ángel Correa o Nicolás Otamendi, el trabajo silencioso de Galván es el que aporta el verdadero equilibrio. Su capacidad para asociarse en el retroceso junto a Fausto Vera y Tobías Andrada, sumada a su gran despliegue para pisar el área rival por sorpresa, lo transformaron en un jugador todoterreno y en la solución táctica perfecta que cualquier entrenador moderno necesita en su esquema.

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