Nadie lo esperaba tan pronto: la joya de Boca que se recuperó en silencio y vuelve para fin de año

Tomás Aranda vuelve a encender la ilusión en las entrañas de Casa Amarilla. El mediapunta de 19 años evoluciona a pasos agigantados de la fractura de peroné en su pierna derecha y, si no surgen imprevistos, se sumaría al grupo a mediados de noviembre. Una inyección de jerarquía que el «Vasco» Arruabarrena podría tener a disposición para la recta final del año.
El reloj empieza a correr a favor del pibe. Tras el baldazo de agua fría que significó su lesión a fines de agosto, hoy el panorama es alentador: ya dejó atrás la etapa estricta de gimnasio y comenzó a pisar el verde césped con trabajos suaves de campo. Aunque en el cuerpo técnico prima la cautela y no quieren apurar los plazos, el alta médica está cada vez más cerca.
El próximo dilema pasará exclusivamente por la pizarra del entrenador. Con un calendario al rojo vivo que incluye las definiciones del torneo local, la Copa Sudamericana y la Copa Argentina, tirar a la cancha a la joya xeneize tras casi cuatro meses de inactividad será una apuesta de alto riesgo. Aranda está haciendo los deberes; el resto, dependerá de la urgencia de Boca por gritar campeón.

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